.Para esta temporada, viene a la moda la
Boleta Corta y descolorida…
Pero hablemos de nuestra provincia. El 2 de junio se realizó
una importante jornada electoral en toda la provincia, importante porque se votó
al nuevo gobernador e intendentes, con los resultados ya conocidos, todavía no
hace un mes, eso significa que recientemente pasamos todo el proceso
pre-electoral, es decir, ideologías que se exasperan, adrenalina de campaña que
se dispara, y el interminable barullo de desacuerdo social, están a flor de
piel. Y por supuesto el altísimo nivel de fanatismo que flota en el aire,
producto de la famosa “Grieta”.
En ese clima y contexto vamos preparándonos para las
elecciones presidenciales. Justo ahí nos enteramos de la aparición de la Boleta
corta. Y claro, aparecen las ultra-opiniones:
Que el gobierno provincial se prepara para negociar con el
mejor postor, como si en algún momento hubiera hecho algo diferente.
Que no se puede ser indiferente a la política nacional, como
si a la nación le interesara, la política de una provincia que apenas supera el
millón de habitantes.
Y aparecen en las redes sociales hilos de discusión entre
cientos de personas que piensan igual y que cuestionan y critican las
decisiones estratégicas del gobierno que votaron hace poco más de una semana,
solo porque no quiere involucrarse en la grieta.
En síntesis, la intención de querer esquivar a la grieta,
los hizo caer en una grieta mayor, la que provoca discusiones entre ciudadanos
que piensan lo mismo, pero que reclaman la pinturita, el color.
Vienen de una reciente elección en la que los colores de las
remeras definían de qué lado estabas, los distintos sublemas propiciaron la
lucha de los colores. Bueno, ahora proponen todo lo contrario, que nos
encolumnemos todos detrás del único color provincial, y nos olvidemos de los
matices nacionales.
No estoy generalizando, no hablo de todos los misioneros,
hablo de los militantes, los que tienen participación activa, los que se hacen
notar, los que forman opinión, y la instalan de forma tal que hacen que parezca
la opinión de todos.
La boleta corta, me hace acordar a esas películas de guerra,
en las que por circunstancias especiales, el general ordena ocultar la bandera,
o camuflarse los uniformes, y los soldados se muestran contrariados, ofendidos,
enojados, pero al final hacen lo que les dice el general, y ganan la batalla.
Comentarios
Publicar un comentario